En sólo un año, alrededor de 4 mil millones de abejas murieron en México. Los estados donde se dio el mayor declive de estos insectos fueron Jalisco, Durango, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas y Chihuahua, además de zonas de la Península de Yucatán –integrada por Yucatán, Quintana Roo y Campeche–, donde, por si fuera poco, hubo un problema de sequía que acentuó la problemática.