El canibal español que mato, violo, descuartizo y se comio a su propia madre

El canibal español que mato, violo, descuartizo y se comio a su propia madre

Un joven es juzgado en España acusado de haber matado a su madre y haberse comido parte del cuerpo, después de que él mismo relatara a la Policía que incluso le dio trozos a su perro.

Los policías que testificaron este miércoles en el juicio que se desarrolla en Madrid ofrecieron un duro relato de lo que encontraron en la vivienda en que fue hallado el cuerpo de la madre, con restos por toda la casa, algunos en proceso de ser cocinados.

El acusado, Alberto S. Gomez, de 28 años, les confesó entonces que había recurrido al canibalismo para tratar de hacer desaparecer el cadáver. Contó que había troceado el cuerpo y comido algunas partes crudas, otras cocinadas y algunas las dio al perro, según recordaron los policías.

De acuerdo con el escrito del fiscal, el suceso ocurrió a principios de 2019 cuando el procesado tuvo una discusión con su madre de 69 años en el piso que compartían en Las Ventas, junto a la famosa plaza de toros de Madrid.

Una sierra y dos cuchillos

Durante el enfrentamiento, el hijo estranguló a su progenitora, trasladó el cadáver al dormitorio donde abuso sexualmente del cadáver y con "una sierra de carpintero y dos cuchillos de cocina" descuartizó el cuerpo "con el propósito de ir haciendo desaparecer su cuerpo".

La víctima, María Soledad Gómez, viuda, había denunciado 12 veces a su hijo por maltrato. Las discusiones familiares a veces se solucionaban con la mediación del hermano mayor del acusado, que vivía en otro domicilio.

Los miembros de la Policía relataron que acudieron al domicilio tras la llamada de una amiga de la madre, que alertó que no sabía nada de ella desde hacía días. Cuando le preguntaron al joven, en la puerta de la casa, si su madre estaba dentro, él contestó afirmativamente y les dejó pasar.

Un policía de la patrulla del distrito de Salamanca que acudió al domicilio, situado en la calle Francisco Navacerrada del barrio de La Guindalera, relató que cuando trasladaba al detenido a comisaría le preguntó qué había pasado y el joven "contó de forma espontánea que había matado y tenido sexo con su madre y que había descuartizado el cuerpo", tras asfixiarla desde atrás.

"Y que este cuerpo se lo comía unas veces cocinado, otras veces de forma cruda, y otras veces se lo daba al perro", todo ello "como una conversación tan normal", con "naturalidad y frialdad", lo que llamó la atención de todos los agentes que intervinieron en esos momentos.

Frialdad

El acusado se habría justificado en que "le hacía la vida imposible", en una confesión que hizo con frialdad, sin mostrar arrepentimiento pero manifestando su preocupación por qué pasaría con el perro.

El agente también detalló que el detenido tenía restos de sangre seca en la comisura de los labios y trozos de carne en las uñas, y que conocían al joven por otras intervenciones pues solía quebrantar una orden de alejamiento que tenía sobre su madre y por consumo y venta de droga en un parque cercano.

Un subinspector de Homicidios que hizo luego la inspección ocular de la vivienda detalló que la cabeza de la fallecida estaba encima de la cama, sobre una manta, y al lado había un trozo de cuero cabelludo, una oreja, un cuchillo y una sierra.

Junto a la cama había dos manos seccionadas, con las uñas largas y pintadas, una pelvis descarnada y, encima de un aparador, un recipiente redondo con lo que parecía un corazón humano y debajo un tenedor.

El caníbal de Ventas’ permaneció en custodia hasta que este 20 de abril, más de dos años después de su detención, se reanudó el juicio en su contra.

La Fiscalía pide para Alberto S.G. quince años de cárcel por un delito de homicidio con agravante de parentesco y cinco meses por profanación de cadáver, en un juicio con jurado.

El acusado declaró el martes que no recordaba nada de lo que se le acusa y que suele escuchar voces extrañas de conocidos e incluso de famosos, que oía en ese mismo momento en la sala del juicio, y que cuando sucedieron los hechos le decían: "Mata a tu madre. Te voy a descuartizar".

El joven, que reconoció que fue hospitalizado alguna vez por un problema mental y toma medicamentos, al ser preguntado sobre lo que hizo durante los días que pudo haber convivido con su madre descuartizada, explicó vagamente que bebía.

Una vida de conflictos

En un artículo publicado en el diario El Tiempo, se destacó que se hizo "un minucioso recuento de la juventud del acusado en busca de respuestas".

"Se supo que Alberto empezó a escuchar las voces a los 15 años cuando, debido a una insuficiencia urinaria, sufría burlas por parte de sus compañeros de escuela. La inactividad académica y laboral lo llevaron a una vida en la calle. Él, incluso, tenía una orden de alejamiento de casa de su madre, sin embargo, ella solía recibirlo para que no durmiera a la intemperie", se describe en la publicación.

A su vez, el hermano de Alberto indicó que en muchas ocasiones intentó ayudarlo con su problema con los alucinógenos, sin embargo, todo esfuerzo fue infructuoso.

 

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