La derecha no muestra fuerza porque no la tiene

La derecha no muestra fuerza porque no la tiene

Hasta ahora han fracasado todos los intentos del viejo régimen por desestabilizar al gobierno de López Obrador. Y no parece sencillo que pueda lograrlo en lo futuro. Los neoliberales no muestran fuerza porque no la tienen.

Sus voceros, con Enrique Krauze y Felipe Calderón a la cabeza, están muy desprestigiados. Son cañoneros con fama de centaveros. Carecen de una organización política. Y los medios de comunicación de que disponen se muestran muy insuficientes para generar una matriz de opinión contraria al obradorismo.

Los llamados del pripanismo al golpe de Estado son estériles. Los neoliberales no cuentan con las fuerzas armadas: Ejército, Marina y Guardia Nacional. Y por la vía electoral sólo cuentan con los despojos del PRI, del PAN y del PRD, cuyos dirigentes tienen bien ganada fama de ladrones y neoliberales.

Y por lo que toca al partido de Felipe Calderón, irónicamente bautizado como México Libre, los casos de los prohombres del calderonismo Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, acusados en Estados Unidos de graves delitos, no son las mejores ofertas electorales.

La derecha neoliberal, ciertamente, tiene a su favor al muy corrupto Instituto Nacional Electoral (INE), a buena parte del Poder Judicial, a varios gobernadores de extracción pripanista y perredista y a los tecnócratas del Banco de México y del INEGI. Pero todos éstos no son factores capaces de hacer que los neoliberales puedan ganar elecciones. Haría falta el partido político que los aglutinara y representara.

Mientras tanto, en la acera de enfrente López Obrador continúa cosechando respaldo social y popular, como lo demuestran sobradamente hasta las encuestas más hostiles al obradorismo. 

La pensión universal para ancianos y otros grupos vulnerables, las becas para apoyar los estudios de niños y jóvenes y las muy recientes reformas al sistema de pensiones, altamente beneficiosas para millones de trabajadores, son pertrechos para la mejor defensa del gobierno de López Obrador. 

Y aunque la derecha neoliberal y pripanista diga que es insuficiente y lento el combate a la corrupción, lo verdaderamente importante es que la corrupción ha dejado de ser fomentada, promovida, auspiciada, solapada y protegida por la mismísima Presidencia de la República. Y este hecho central no escapa al conocimiento y comprensión de los ciudadanos que habrán de sufragar en los subsiguientes comicios. 

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